¡Hola! Esta es una pregunta que siempre surge cuando me preguntan sobre la práctica del yoga: ¿cuál es la diferencia para la meditación? Y no sin razón. La diferencia entre los dos no es tan clara para la mayoría de las personas, y esto se debe a que estas modalidades se comunican de alguna manera. Después de todo, el yoga, como actividad, combina la concentración y la práctica corporal de asanas con técnicas de respiración y lleva a sus practicantes a alcanzar un estado superior de conciencia.

La principal diferencia radica precisamente en esto: la meditación apunta a la estabilidad mental mediante el “vaciamiento” de la mente, y el yoga como filosofía comprende la estabilidad del ser con el todo y consigo mismo, física y mentalmente. La meditación es uno de los “pasos” del yoga, que desconecta los sentidos del practicante de las distracciones externas.

Al igual que el yoga, en la meditación también necesitamos regularidad, disciplina y constancia para alcanzar nuestros objetivos por completo.

Para comprender mejor las dos prácticas, ahora desglosaremos los pasos del yoga, que son ocho:

  1. Yamas son cómo debemos relacionarnos con el mundo. Este primer paso se refiere principalmente a nuestro control sobre las emociones negativas relacionadas con el otro, como la envidia, la ira, los celos, el egoísmo, la obsesión, etc. Este primer paso es fundamental para la activación de la conciencia individual y comienza a darse al nacer;
  2. Nyamas son cómo debemos comportarnos con nosotros mismos. Este segundo paso tiene como objetivo mantener buenos pensamientos y una regularidad positiva en nuestra rutina personal;
  3. Asanas son las posturas psicofísicas, a través de las cuales llegamos a nuestra psicología a través de la física. Son ejercicios de yoga que se realizan de forma coordinada con la respiración. Las asanas proporcionan la ganancia de masa magra (músculos) y la pérdida de grasas. De esta forma, la práctica de asanas facilita el correcto flujo de energía, conectando el cuerpo con la mente.
  4. Pranayamas son ejercicios físicos para expandir nuestra energía vital (prana) a través de nuestra respiración consciente. Estos ejercicios facilitan la inhalación total y profunda y también la exhalación completa;
  5. Pratyahara es la introspección de nuestros sentidos. Es la interiorización de nuestra conciencia y tiene como objetivo mantener una contemplación de las acciones de nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, como si fuéramos espectadores de nosotros mismos;
  6. Dharana es la concentración, donde enfocamos nuestra atención;
  7. Dhyana es la meditación. En este paso, nuestro objetivo es vaciar la mente. Cada pensamiento que aparece, debemos alejarnos. Para meditar podemos usar mantras, que son palabras de poder. El objetivo es mantener la mente enfocada y aumentar gradualmente el tiempo que podemos permanecer enfocados sin dispersarnos;
  8. Samadhi es la iluminación, a través de la cual encontramos nuestra autorrealización y somos capaces de guiarnos por dentro.

El control del cuerpo y la mente está en el centro del proceso de autoconocimiento y nos lleva en armonía a la paz interior – Foto: Archivo personal

Este control del cuerpo y la mente está en el centro del proceso de autoconocimiento y nos conduce en armonía a la paz interior, que se logra junto con el estado de conciencia absoluta.

A cualquier edad, mediante el ejercicio frecuente de yoga combinado con la meditación, podemos lograr beneficios superiores. La combinación de acondicionamiento físico, relajación y concentración conduce a una gran mejora en la calidad de vida.

Además, con el paso del tiempo y el grado de dificultad de los ejercicios y posiciones aumentando, también se genera un aumento en la capacidad motora y la concentración, ya que el practicante utiliza el cerebro para mantener la posición y la respiración, además de tener que concentrarse en el momento presente y evitar cualquier pensamiento ajeno a la práctica y el malestar físico que generan algunas posturas, movimientos y transiciones.

Con esto, se evidenció en estudios científicos que el yoga puede promover el crecimiento de ciertas áreas del cerebro relacionadas con el equilibrio y la fuerza y ​​también estimular la plasticidad cognitiva al generar un entrenamiento mental intensivo.

Actualmente, las prácticas de yoga y meditación se utilizan cada vez más tanto para prevenir como para ayudar a revertir y tratar la ansiedad, el estrés y sus síntomas, además de reducir la aparición de otras enfermedades.

De todos modos, el yoga y la meditación no son lo mismo. La meditación está contenida en la práctica del yoga. Pero ambos, juntos o por separado, tienen el poder de transformar nuestras vidas para mejor.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



Source link