¿Hola como estas? ¿Cómo está tu cabeza en este mundo tumultuoso? Y respeto y autorrespeto, ¿cómo están? ¿Ha tratado y traducido bien a los demás? Estos son los temas de la semana, la no violencia y el respeto, que nos llevan al equilibrio. No es casualidad que Ahimsa, la no violencia, sea el primer tema de los Yamas, el primero de los ocho pasos del yoga, descrito en los Yoga Sutras de Patanjali, el primer libro de yoga escrito en el mundo. Para aquellos que aún no lo sabían, el Yoga no se limita a la práctica de posturas y respiración. Las posturas físicas (Asanas) y las respiraciones (pranayama) son dos de los ocho pasos descritos en los Yoga-Sutras. El primer paso son los Yamas. Yama es una restricción moral que dicta no solo nuestras acciones, sino también nuestros pensamientos y palabras. Los Yoga-sutras describen cinco yamas y el primero es Ahimsa.

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Aprenda a hacer Vrksasana, una postura de yoga de árbol, que trabaja el equilibrio físico e interno.

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Yama significa control o dominio, y los Yamas son el primer paso en el yoga. Se refieren a cosas que no debemos hacer o nutrir en nuestra vida, trayendo más armonía en las relaciones internas y externas del ser humano individual, generando una profunda transformación. Los yamas son restricciones morales que guían nuestras acciones, pensamientos y palabras.

Ahimsa, primero Yama, es una actitud de no violencia hacia la vida, y puede ser practicada por cualquier persona, ya que desencadena una gran transformación interna positiva. Y debe comenzar internamente, para que sea cierto. Solo después de practicarlo en relación con usted mismo puede realmente extenderse para usarse en relación con los demás de una manera genuina.

La no violencia, Ahimsa, sería una actitud benigna de búsqueda de superación personal – Foto: Archivo personal

En pocas palabras, Ahimsa, la no violencia, se basa en actitudes como no atacar, no matar, no herir o causar ningún tipo de dolor a ningún ser vivo. Es la raíz de todas las demás normas morales. Y para entender cómo dominar nuestro instinto de violencia, debemos saber de dónde viene, cuál es su fuerza impulsora.

La violencia surge de la ira y, a menudo, ni siquiera nos damos cuenta de que aparece. La ira ha sido objeto de estudios y cuestionamientos desde los tiempos más remotos. El filósofo Séneca, por ejemplo, describió la ira como la más atroz y frenética de las emociones. La rabia es una amenaza para los valores humanos, la supervivencia de las especies y el medio ambiente.

Además, varios estudios científicos demuestran que la ira y el odio debilitan las defensas del organismo, siendo causas importantes de enfermedad y muerte prematura. Destruyen nuestra tranquilidad, erosionan nuestras virtudes y son los mayores obstáculos para nuestro desarrollo.

Ahimsa, entonces, como sinónimo de no violencia, es una premisa para la paz interior y exterior en nuestra existencia, y debe vivirse activamente. Como una actitud benigna hacia la vida en su conjunto, mucho más que simplemente no herir, matar o hacer el mal. Esta sería una actitud pasiva y poco participativa.

Debemos darnos cuenta de todos los matices de nuestra agresión, tal como existe dentro de nosotros. La agresividad está intrínsecamente presente en diversas manifestaciones de nuestra vida, en diversos actos y actitudes. Cuando somos muy críticos, cuando juzgamos, cuando nos sentimos superiores y con más derechos solo por pertenecer a algún grupo, raza, casta o sexo. Estas actitudes mentales están fuera de los límites de la razón y debemos refrenar estos instintos y emociones mediante el control racional de nuestras mentes.

La no violencia, Ahimsa, sería una actitud mucho más benigna de búsqueda de superación personal. Y, así, desencadenar un movimiento positivo hacia todos los seres.

Llevado a las posturas, Asanas, Ahimsa apunta a respetar su límite, sin agredir su propio cuerpo. Y así genere un equilibrio armónico en su práctica.

El yoga busca el equilibrio del cuerpo y la mente – Foto: Archivo personal

Para tratar bien a los demás, primero debemos tratarnos a nosotros mismos. A menudo lo hacemos mal consciente o inconscientemente, y tenemos actitudes autodestructivas. Nos mantenemos en relaciones autodestructivas, bebemos mucho, comemos demasiado, no podemos dormir lo suficiente, albergamos pensamientos negativos, nos privamos de cosas buenas y positivas … Cada uno de nosotros sabe dónde identificarse.

Empiece a observar los sentimientos y las emociones como si estuvieran disociados de usted o de otra parte de usted, y dialogue con esa otra parte de usted.

Al practicar Ahimsa, en relación con nosotros mismos y los demás, nos volvemos cada vez más conscientes de las actitudes destructivas que adoptamos y tenemos cada vez más poder activo, comenzando a tomar decisiones cada vez más conscientes y equilibradas.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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