Un ejemplo de superación, un francés que perdió la vista de niño, sorprende en la colchoneta, colecciona campeonatos y se enorgullece de llevar el cinturón morado

Está dentro estera qué Nicolas Plessis soltar cualquiera estereotipo. Ciego desde los 29 años, el francés 41 años nunca ha sido intimidado y no ha permitidoLimites impuesta por la vida lo prohibiría.

– Me encantan los deportes y tengo problemas con los estereotipos. Como ciego, la sociedad quiere darte un papel, pero yo no quiero. Quiero decidir mi propia vida – dice.

Nicolas Plessis atleta ciego de jiu-jitsu I (Foto: Samantha Bonnel)La discapacidad visual fortaleció los otros sentidos de Nico. (Foto: Samantha Bonnel)

Tenía solo seis años que Nico, como es conocido entre sus amigos, sabía que perdería su vista. Despues de díasregando continuamente, los padres lo llevaron a doctor que identificó el debilitamiento del nervio óptico del niño. Aún sin nombre, el enfermedad rara impide que la comunicación entre los ojos y el cerebro se produzca de forma eficaz y, poco a poco, la calidad de la visión disminuye cada vez más.

– Hasta los seis años mi visión era de cinco a (una escala de) 10. Siempre supe de la posibilidad de quedar ciego algún día y, a pesar de no pensar mucho en ello, me estaba preparando para hacer cosas usando los otros sentidos – cuenta.

Nicolas Plessis atleta ciego de jiu-jitsu I (Foto: Samantha Bonnel)Nicolás entrena con amigos de Río de Janeiro en una visita a Río de Janeiro (Foto: Samantha Bonnel)

Muy activo, el parisino decidió seguir con su vida normalmente. Siguió practicando Deportes
y, a la edad de 20 años, cuando su visión bajó al 5%, desarrolló sus propias técnicas para disfrazar su ceguera y evitar lo que consideró vergonzoso en ese momento. Mientras andaba por las calles seguía la silueta de las personas para no depender de un bastón, en Taiwán, adonde se mudó a los 24 años, mintió diciendo que no sabía leer inglés y pidió a los camareros que le leyeran. Recién a los 29 años, con la visión aún más limitada, Nico asumió su puesto ante todos. De vuelta en París, comenzó a usar bastón
y posteriormente adquirió un perro guía, pero continuó con el objetivo de llevar una vida normal.

La rutina hasta ahora no incluía Jiu Jitsu, pero la pasión por Artes marciales es viejo. Nico empezó con el Kung Fu a los 16 y 36 se enamoró de Jiu Jitsu.

– Solo tengo que agradecer a todos mis amigos y profesores. Me enseñan posturas básicas y trato de hacerlas a mi manera – explica.

Nico dice que nunca peleó con otra persona con discapacidad visual, pero cree que realmente no importa. O Franja púrpura no se siente inferior a ningún otro luchador y la prueba de ello es que en lugar de competir en su categoría se enfrenta a competidores aún más jóvenes, de 20 a 30 años.

– Inicialmente sufría de un complejo de inferioridad, pero creo que ya no lo tengo. El deporte me ayudó. Solo quiero que la gente se dé cuenta de que si yo puedo hacerlo, todos pueden – dice Nico.



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