Puede ser que tengas que dejar de correr durante un tiempo por diversos motivos, como lesiones, enfermedades, viajes, cambios de trabajo, problemas familiares, etc. Pero eventualmente las cosas irán bien y podrás volver a tu rutina de entrenamiento. En este punto, muchos corredores cometen un error común, que es volver a entrenar demasiado pesado para el estado actual del cuerpo. Ten en cuenta que es mejor gastar, por ejemplo, diez días para recuperarte bien que gastarte cinco, apúrate y un poco más adelante para tener que parar de nuevo porque has pasado el punto y te has hecho daño.

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Imagina que el fin de semana pasado, terminaste tu largo entrenamiento con un dolor en la rodilla que te molestó para caminar después. Tuviste paciencia y te tomaste cuatro o cinco días de descanso y el dolor desapareció. Si bien es un buen deportista y con este relativamente poco tiempo de inactividad, su regreso debe ser suave, las dos o tres primeras sesiones de entrenamiento deben ser “experimentales”, es decir, el objetivo es terminar sintiéndose bien. Treinta, 40 o 45 minutos son sugerencias de formación en curso para este período “experimental”. Si quieres ser un poco más conservador, alterna cuatro minutos de correr con caminar (siempre alterno cuando vuelvo, sobre todo después de una lesión).

Alternar caminar con correr es una buena estrategia para quienes regresan al entrenamiento – Foto: iStock Getty Images

Aunque te sientas demasiado bien en el primer entrenamiento, mantén la calma para completar este período de regreso, porque, con cierta frecuencia, veo a deportistas lamentando una lesión, pero no respetando plazos seguros para la recuperación. Esta combinación, tarde o temprano, se traduce en retrocesos en la salud y, en consecuencia, en la realización de entrenamientos y pruebas.

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Para evolucionar, el corredor necesita entrenar duro, pero también pensar en cómo come, duerme y se recupera. Todos estos aspectos son relevantes, pero cuando las cosas empiezan a ir mal, la atención tiende a quedarse en un solo hecho: la carga de entrenamiento. No caigas en esta trampa, intenta ver el entrenamiento de una manera más integral, sobre todo si ya eres un adulto y más influenciado por el estrés del día a día.



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