¡Hola! ¿Estás bien? Siempre estamos todos, y hoy más aún, en plena reorganización emocional, ¿no es así? Por eso hoy vamos a hablar de emociones. Esta parte de nosotros tan compleja y, a menudo, tan difícil de organizar. Ya hemos mencionado en esta columna que Yoga significa “unión”. Nuestra unión con el todo y con nosotros en varios y diferentes aspectos. Un significado muy profundo y extenso para esta palabra muy corta.

Respiración completa en yoga – Foto: Colección personal

En el yoga que nos quitamos de la esterilla, cuando terminamos la práctica de posturas (Asanas), debemos practicar la buena conducta con nosotros mismos y también con los demás. Debemos practicar la no violencia y actuar según nuestra esencia. Cuando actuamos sin agresión con nosotros mismos o con los demás, y en verdad, los problemas que ocasiona nuestra parte emocional se evitan, minimizan o incluso eliminan.

Según la filosofía del yoga, la emoción es una frecuencia vibratoria en nuestro cuerpo. Y como toda frecuencia, provoca reacciones químicas de varias formas. Cuando obstaculizamos o evitamos que suceda esta vibración, se convierte en bloqueos, ya que se estanca. Y esa energía inmóvil puede convertirse en trastornos psíquicos, limitaciones y enfermedades físicas, a menudo graves. Por eso es tan importante dejarlo fluir de forma espontánea o incluso utilizar técnicas que ayuden a liberar estas energías, a desintoxicar nuestro cuerpo físico y sutil y crear, de forma objetiva, una mejor calidad de vida.

Para lograr este ansiado control emocional, además de las Asanas, las posturas físicas utilizadas en las prácticas, podemos trabajar en otras formas de autoconocimiento y autocontrol.

El simple hecho de respirar conscientemente marca la diferencia. El dominio sobre cómo respiramos tiene la capacidad de cambiar profundamente nuestro estado mental y frecuencia emocional. Al controlar nuestra respiración, controlamos nuestra mente y guiamos cómo actuaremos en situaciones. La respiración controlada nos lleva a una mayor capacidad de observarnos a nosotros mismos, colocándonos en el lugar de un observador activo, no pasivo. Cuando dejamos de identificarnos con las emociones y sus oscilaciones, ya no estamos dominados por ellas. Por tanto, vemos que las prácticas de respiración, Pranayamas, son fundamentales para lograr el autocontrol y, por tanto, el equilibrio.

Adriana Camargo enseña el ejercicio de respiración completa

Adriana Camargo enseña el ejercicio de respiración completa

Cuando nos damos cuenta de que estamos perdiendo el autocontrol, dejándonos ansiosos, enojados o asustados, tenemos que observar la forma en que estamos respirando. ¿Has notado cómo tu respiración se altera en esos momentos? Trate de hacer una respiración completa: inhale profundamente, llenando los pulmones de arriba hacia abajo, pecho, costillas, bajo abdomen …. y luego exhale al revés, vaciando lentamente el bajo abdomen, entre las costillas y el pecho. Esto le dará el poder de controlar las emociones fluctuantes. Vea cómo hacerlo en el video de arriba.

Pero si estás triste, sin valor, desanimado, trata de inhalar y exhalar con más vigor, más rápido, como un fuelle. Esta respiración, llamada “Bhastrika”, generará calor y vibrará en su cuerpo, cambiando positivamente su frecuencia energética.

Con estas dos técnicas tan básicas ya hemos logrado grandes resultados. Y combinado con el control respiratorio, también debemos buscar la relajación. Hoy es difícil relajarse, ¿no? Muchos estímulos, muchos cambios e incertidumbres. Todo esto nos lleva a un estado instintivo de alerta constante, muy básico en todas las especies.

Entonces, tenemos que intentar relajarnos más. Al relajarnos, disminuimos los latidos del corazón, reducimos la producción de hormonas del estrés y disminuimos la frecuencia de las ondas mentales. Como consecuencia, logramos un mayor bienestar en un estado energético superior.

Una de las técnicas de relajación más conocidas y utilizadas es la “Yoganidra”..

Yoganidra, o yoga del sueño, es una técnica de relajación en la que el practicante se vuelve cada vez más consciente del mundo interior y lejano desde el exterior. El método se parece a la meditación. En él, nos relajamos físicamente, pero nuestra mente permanece clara y consciente.

Para ello, debemos buscar un lugar muy tranquilo y preferiblemente donde podamos tumbarnos. Poco a poco, tumbados con la espalda en el suelo, las piernas separadas y las palmas hacia arriba, nos daremos cuenta del peso de nuestro cuerpo, rindiéndonos al suelo, sintiendo la fuerza de la gravedad, sin ofrecer resistencia alguna. Después de eso, comenzaremos a relajar profundamente cada uno de nuestros músculos, y podemos usar una luz hacia arriba para eso.

Imagínese esa luz y comience a relajarse, comenzando por los pies, subiendo por las piernas, rodillas, muslos, caderas y parte inferior del abdomen. También libere el abdomen, permitiendo que el aire fluya libremente al inhalar y exhalar. Relajando el pecho, trapezoides, brazos, antebrazos, manos, dedos … Enviando un mensaje a todos los órganos internos para que se calmen, los órganos sexuales, el urinario, digestivo, cardíaco, cuello y todos los músculos de la cara. Mandíbulas, boca, lengua, nariz y fosas nasales. Relaja los ojos, el oído, la frente, la nariz y las fosas nasales, y todo el cuero cabelludo y el sistema nervioso. Trate de permanecer así durante al menos cinco minutos; pero me gusta trabajar con 15 a 20 minutos. Notarás cómo se ha modificado toda la estructura energética de tu cuerpo físico. Esta relajación es muy profunda y vigorizante, ¡disfrútala!

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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