Los relojes deportivos modernos se están convirtiendo cada vez más en pequeños laboratorios biomecánicos móviles. En cada pasada se recopilan datos que ayudan a comprender y controlar el movimiento. Aunque generan información más sencilla y menos precisa que la información de laboratorio, los relojes tienen una gran ventaja: son datos recogidos en un entorno real y a lo largo del entrenamiento, haciendo que el resultado sea más real.

Dicha información, en manos de especialistas en biomecánica, puede convertirse en grandes aliados en el tratamiento y mejora del rendimiento. Con los corredores, son una guía para monitorear los desarrollos, pero no deben causar ansiedad o preocupación. Para ello, comprenda cómo interpretar estos números:

  • No hay números duros

Los datos como la oscilación vertical, la cadencia, el tiempo de contacto y la longitud de la zancada varían con la velocidad de carrera y algunas características del corredor, como la altura. Por lo tanto, no existe un número correcto o incorrecto y no puede comparar sus números con los de un amigo sin una interpretación cuidadosa.

La precisión de las tecnologías de apósitos es aún menor que la de los equipos de laboratorio. No son medidas malas en absoluto, pero los números no deben interpretarse con demasiada rigidez.

  • Compárate

El mejor de los relojes deportivos es poder seguir su evolución, comparando sus propios números a lo largo del tiempo y el entrenamiento. Más que querer alcanzar un número exacto de “tiempo de contacto”, por ejemplo, es más fácil y más interesante seguir esta medida a lo largo de tu evolución como corredor.

Mostrar y discutir estos datos con su entrenador y fisioterapeuta puede ser una buena adición al trabajo. Guarde esta información cuando sea posible y haga preguntas.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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