Control, precisión, respiración, fluidez, coordinación, alineación, centralización, estabilidad, integración, conciencia corporal: estos conceptos están relacionados en gran medida con la práctica de pilates, ¿verdad? ¿Y por qué no relacionarlos también con la danza? Un bailarín debe tener todas estas características para que el movimiento coreográfico sea bien ejecutado. Y todos se pueden entrenar y mejorar con pilates.

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La conciencia corporal, fundamental en la práctica de pilates, es fundamental para el bailarín – Foto: Istock Getty Images

La conciencia corporal, fundamental en la práctica del método, favorece la alineación e integración de las estructuras corporales. Un bailarín que no conoce bien su cuerpo no es capaz de realizar movimientos limpios, suaves y, al mismo tiempo, firmes y definidos.

La técnica de pilates prioriza la calidad del movimiento, no la repetición ni la carga. Por tanto, sus ejercicios son de bajo impacto, utilizando pocas repeticiones y el peso del propio cuerpo o la resistencia de los resortes. Así, prioriza la definición: de los músculos, sin hipertrofia (aumento de masa muscular); y movimientos, haciéndolos más armoniosos.

Esta armonía se logra mediante ejercicios de control y precisión, en los que una adecuada respiración facilita la acción de la musculatura abdominal, favoreciendo la centralización de la fuerza en el tronco (el famoso CORE). Esto permite que los movimientos de las extremidades sean más fluidos y coordinados, haciéndolos más bonitos a la vista. Además, asegura la estabilidad de la columna y otras articulaciones, reduciendo el riesgo de lesiones.

Las lesiones en pies, tobillos, rodillas, caderas y lumbares son muy comunes en la mitad del baile. Sabemos que varios bailarines sienten dolor, pero conviven con él debido a la necesidad de utilizar su cuerpo como herramienta de trabajo. La mayoría de estas lesiones provienen de un volumen de entrenamiento muy alto, asociado a desalineaciones articulares y desequilibrios musculares que, aun siendo pequeños, se repiten numerosas veces durante un ensayo, en el que el bailarín repite secuencias de saltos, giros, levantamientos y acrobacia. El exceso de repetición conduce a una sobrecarga de estas estructuras y, en consecuencia, a lesiones.

Con pilates es posible entrenar estos movimientos de una forma más alineada y segura. También es posible fortalecer la musculatura que sostiene las articulaciones, haciéndolas más estables y capaces de absorber mayores cargas. También se entrena la movilidad de las estructuras, principalmente de la columna, promoviendo un movimiento más armónico de las vértebras, disminuyendo las regiones de hipo o hipermovilidad.

La flexibilidad también está muy desarrollada con pilates, que entrena esta habilidad de forma gradual y dinámica. De esta forma, ofrece al bailarín una forma de estirarse sin sufrimiento, diferente a lo que solemos ver en las clases de ballet, en las que algunos instructores fuerzan las articulaciones de sus bailarines más allá de los límites anatómicos del cuerpo.

Históricamente, también existe una fuerte relación entre pilates y ballet: Joseph Pilates desarrolló el método durante la Primera Guerra Mundial. En 1926 se traslada a Nueva York y abre su primer estudio junto al New York City Ballet. Muchos bailarines vieron la fuerza, la definición muscular y la flexibilidad del pilates y decidieron practicar el método, que fue mejorado y adaptado para satisfacer las necesidades de los bailarines. El resultado fue un mejor rendimiento y una reducción de las lesiones.

Muchos de estos bailarines se convirtieron en discípulos de pilates y ayudaron a difundir el método en todo el mundo. En Brasil, la técnica llegó en 1991, traída por Alice Becker Denovaro, bailarina profesional que se rehabilitó de una grave lesión de rodilla mediante el método Pilates, volviendo a bailar aún mejor que antes, como solista en la Compañía de Ballet del Teatro Castro Alves. , en Bahía, donde se inauguró el primer estudio de pilates en Brasil.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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