Si estás entrenando duro, tu cuerpo responderá. Por esta razón, es importante que sepa cómo distinguir el “dolor bueno” (malestar muscular normal de un entrenamiento más duro) del “dolor intenso” (algo que linda con una lesión). Existe una diferencia entre los músculos cansados ​​al final del entrenamiento y no poder caminar sin dolor después. Aprender a percibir nuestro cuerpo es parte del entrenamiento. Por otro lado, también es importante experimentar un poco de malestar para que, cuando esto suceda en una prueba, sepas cómo superarlo.

Los expertos coinciden en que la mayoría de los corredores aficionados se benefician de al menos dos días sin correr a la semana y que los corredores que se lesionan o enferman con frecuencia deben evitar correr en días consecutivos. Si estás siendo regular en tu entrenamiento, pero te sientes muy cansado, no hay problema en no hacer un determinado entrenamiento y descansar, cambiarlo por un paseo o incluso por dormir. Esta es la ventaja de quienes entrenan directamente: un día no hay diferencia en su acondicionamiento.

Preste especial atención a su sueño. Es posible que una o dos noches sin dormir no afecten su desempeño, pero si tiene un problema crónico de falta de sueño, tarde o temprano su cuerpo tirará la toalla y debe escucharlo. Correr fortalece los músculos solo cuando pueden recuperarse después de usarlos. Y el sueño es fundamental para este proceso. Atención: a veces, entrenar un poco menos puede ser lo que necesites para recuperar tu cuerpo y mejorar.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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