Cada corredor responde de una manera única al entrenamiento. Entre los factores que te hacen diferente en la carrera están tu genética (predisposición a adaptarte al ejercicio), historial de entrenamiento y lesiones, salud general y estilo de vida (lo que comes, cómo duermes y lidias con el estrés) , por ejemplo). Todos estos aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar la formación. ¿Realizar otras actividades aeróbicas, como el ciclismo y la natación, puede ser una estrategia positiva para su cuerpo y rendimiento?

Nado y atleta en bicicleta (Foto: Yo atleta)

¿Vale la pena andar en bicicleta?

Para mantener y mejorar la forma física, el ciclismo puede ser una buena opción los días en los que no vas a correr. Como correr, el ciclismo ejercita principalmente las piernas, con la ventaja añadida de no sobrecargar tanto las articulaciones por el impacto con el suelo. Como no es el caso de convertirse en un experto en ciclismo, tómatelo con calma, entrenando con moderación.

¿Vale la pena nadar?

Alternar correr con nadar puede ayudarte a rendir más y recuperarte mejor, el consejo es caerte al agua en los días de entrenamiento más livianos. Tanto correr como nadar promueven la mejora de la condición cardiorrespiratoria, pero la natación también brinda alivio, especialmente en las articulaciones de las rodillas y la columna vertebral. La idea es que el corredor se caiga a la piscina al menos una vez a la semana. Los mayores beneficios aparecen para los corredores que ya están acostumbrados a nadar de vez en cuando, según una investigación seria. En el caso de los principiantes, el cuerpo tiende a sufrir un desgaste adicional y, a veces, innecesario, y esto puede terminar dificultando su recuperación.

Gustavo Luz Távora (Foto: Editor de arte / EUATLETA.COM)

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