En la situación actual y en cuarentena, una de las preguntas más frecuentes se refiere a los efectos de la inactividad física o incluso a la reducción de los niveles habituales de ejercicio en los sistemas de nuestro organismo. La pregunta también podría plantearse de otra manera: si consideramos que las adaptaciones de la práctica regular de ejercicio mejoran el acondicionamiento cardiorrespiratorio y también fortalecen y ganan masa muscular, ¿qué pasaría cuando disminuyamos radicalmente nuestra práctica? ¿Qué retrocede más, o retrocede primero, la condición cardiorrespiratoria o la masa muscular?

La pérdida de masa muscular preocupa más que el empeoramiento del acondicionamiento aeróbico, aunque ambos se ven afectados por la inactividad – Foto: Istock Getty Images

La respuesta a esta pregunta se refiere a las características adaptativas del sistema cardiorrespiratorio y del sistema musculoesquelético para su uso y desuso. Varios estudios muestran que la “plasticidad” de los músculos al estimular el ejercicio es mayor que la del sistema de transporte de oxígeno. Esto significa que la respuesta muscular siempre es más rápida. Por otro lado, cuando reducimos o interrumpimos nuestras actividades físicas, el músculo también retrocede más rápidamente por falta de estimulación.

Por lo tanto, preocupa más la pérdida de masa muscular que el empeoramiento del acondicionamiento aeróbico, aunque ambos se ven afectados por la inactividad.

La reducción de las dos cualidades físicas tiene un impacto drástico en el riesgo de aumento de peso. Por un lado, la falta de ejercicio aeróbico disminuye sustancialmente el gasto calórico diario, afectando el equilibrio calórico y desequilibrando el control del peso corporal.

La pérdida de masa muscular, debido a la falta de ejercicios de resistencia, disminuirá el metabolismo en reposo al perder el tejido más activo metabólicamente, que es el tejido muscular. Por tanto, también existe un desequilibrio calórico y una tendencia al aumento de peso.

En relación con el aumento de peso, también existe el efecto de la ansiedad por falta de ejercicio en el aumento de la ingesta alimentaria.

Estas consideraciones nos llevan a enfatizar una vez más la importancia de rescatar la mayor cantidad de actividad física posible en este período de cuarentena, incluso respetando las reglas de distancia social recomendadas y haciendo énfasis en las reglas de higiene.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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