Una de las señales de que está pasando el punto en el entrenamiento es el agotamiento. Un corredor que se estresa demasiado, lo que se puede ver en signos como mal sueño, poca ingesta calórica y aumento de la ansiedad, entre otros, puede acabar quedándose sin energía para entrenar y competir bien. La fatiga mental a menudo se subestima, pero realmente puede dañar su entrenamiento. Una mente cansada puede caminar de la mano con un cuerpo cansado. Generalmente, cuando la energía es baja, pueden ocurrir lesiones e infecciones (por ejemplo, garganta).

Y para evitar que este agotamiento mental le impida dar lo mejor de sí mismo, cuídese. Duerma más en las semanas de entrenamiento más estresantes. Es durante el descanso cuando su cabeza y su cuerpo tienen tiempo para una recuperación más eficiente. Una buena sugerencia para las semanas más ocupadas es programar actividades relajantes, como un masaje o una clase de estiramiento suave. Si piensa en pasar el año sin lastimarse, está bien que se permita un descanso. Saltarse una carrera larga para dormir puede ser más útil que exigirse demasiado e ignorar las señales de su cuerpo.

Nuestros cuerpos están sintonizados con precisión y las hormonas son algunos de los factores responsables de mantener el delicado equilibrio que controla muchas de nuestras funciones diarias, desde los ciclos del sueño hasta los signos de hambre. Cuando estamos excesivamente cansados, las hormonas pueden salirse de control. Algunos están sobreproducidos; otros, menos de lo necesario. Y ese desequilibrio puede causar problemas que incluyen una disminución de la inmunidad y reacciones anormales del apetito.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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