¿A quién de nosotros en algún momento no le gustaría tener más confianza en sí mismo y coraje? A menudo sentimos miedo, inseguridad, y estos sentimientos en determinados momentos nos paralizan y nos impiden realizar el cambio necesario. En este momento, muchos de nosotros elegimos quedarnos en algún lugar de nuestra zona de confort, dejamos de lado el coraje, porque tenemos miedo. Sin embargo, este miedo paralizante también puede generar frustración. Porque nuestra esencia quiere cambio. Si eso no sucede, corremos el grave riesgo de arrepentirnos de no haber actuado con valentía.

En el yoga, trabajamos nuestro coraje a través de meditaciones, posturas y respiraciones – Foto: Archivo personal

Sé que ya nos sentimos demasiado desafiados por el cambio radical actual en la rutina, pero la inercia interna y el estancamiento a menudo conducen a algún tipo de frustración aún mayor. Necesitamos superarnos a nosotros mismos y tener fuerza, y esa fuerza debe estar dirigida principalmente a la deconstrucción de algunos miedos. Y necesitamos saber diferenciar los miedos que nos ayudan a mantenernos vivos de los miedos que nos obstaculizan y nos impiden vivir.

El miedo positivo es uno de los primeros instintos que tenemos cuando empezamos a ser conscientes. Es instintivo, se concentra en nuestra supervivencia. El otro miedo es el miedo a lo desconocido, y se alimenta de nuestra imaginación. Cuanto más imaginamos y creamos posibilidades sobre él, más crece y se fortalece. Lo desconocido puede potencializarse negativamente de innumerables formas y mantenernos como rehenes de nosotros mismos. Porque el miedo es nuestro y estamos permitiendo que nos domine, en lugar de tomar las riendas de la situación y dominarla. Después de todo, el miedo también es una zona de confort donde, paralizados, nos conformamos con no hacer nada.

Sin embargo, esta zona de confort es peligrosa, ya que muchos de los miedos que nos paralizan también generan violencia, envidia y otros sentimientos de baja vibración.

Debemos notar que la vida está hecha para ser siempre cambiante, y ese dominio que buscamos con total control, evitando miedos y frustraciones, es en realidad la ausencia de pulsaciones, de energía vital. Este estancamiento no es saludable.

A menudo, estar en contacto con personas que no son tan parecidas a nosotros y vivir experiencias fuera de nuestra rutina y que pueden generar malestar a primera vista nos genera posibilidades inesperadas de aprender cosas nuevas sobre la vida y sobre nosotros. El contacto con experiencias incómodas e incluso con personas que nos resultan desagradables muchas veces nos enseña más que una rutina y un día a día controlado. Estas experiencias desafían nuestros miedos, nos desestabilizan y nos hacen crecer y renovarnos internamente.

¿Quién nunca ha experimentado una abrumadora sensación de victoria al superar un miedo o un obstáculo que se considera insuperable? Cuando nos superamos a nosotros mismos, descubrimos que nuestro interior ha madurado, crecido y nuestra visión de la realidad se ha ampliado.

En el yoga, trabajamos nuestro coraje a través de meditaciones, posturas y respiraciones. Y así, la práctica nos ayuda a lidiar con los miedos y las adversidades fuera del tapete.

El miedo puede ser un gran estímulo para el desarrollo de la valentía, y el yoga es un gran aliado en este camino. – Foto: Colección personal

El mundo de repente se vuelve un lugar más grande y, al mismo tiempo, más cómodo, más nuestro. Tenemos, al tomar conciencia de nosotros mismos, la noción de pertenencia se expande, y esto nos lleva a tener también un sentimiento de pertenencia al todo y de mayor y más aguda propiedad. A medida que nos expandimos, a través de nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra alma y nuestro corazón, nos encontramos más abiertos y seguros.

Esta seguridad interna nos lleva a la no violencia, con nosotros y con todo lo que nos rodea. Y esta no violencia también viene en forma de coraje, porque el miedo que nos estanca no es más que auto-violencia. Para tener una vida sin violencia, necesitamos superar nuestros propios miedos y encontrar nuestro coraje, que no es solo la ausencia de miedo. Ten coraje y, aun teniendo la capacidad de sentir miedo, siéntelo sin quedarte paralizado.

Nuestro valor se encuentra cuando enfrentamos, aceptamos y enfrentamos nuestros miedos. Y con ella, el coraje, abrimos el camino para vivir según nuestra esencia. Necesitamos superarnos y superarnos a nosotros mismos para que nuestra verdad pueda emerger y ser vivida en plenitud. Tenemos que aprender y crecer con todas las experiencias de la vida, sean positivas o negativas, placenteras o difíciles.

El miedo puede ser un gran estímulo para desarrollar el coraje, empezar y empezar de nuevo. Y el yoga en todos los sentidos puede ser un gran aliado en este viaje.

* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.



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