Es común que las personas se pregunten si yoga es realmente una actividad física. Y también suelen sorprenderse con la respuesta: sí, yoga es una actividad física y puede ser bastante vigorosa. O yoga es una práctica que cubre el campo emocional y físico y, según el tipo elegido, aumenta la fuerza, el equilibrio y la resistencia del practicante. Como beneficio adicional, está comprobado que las prácticas regulares ayudan a reducir significativamente los niveles de estrés.

Las posturas (asanas) y ejercicios de respiración (pranayama) son calmantes, lo que puede generar resistencias en quienes buscan ejercicio físico. Pero existen varias posibilidades de prácticas que satisfagan a las personas que desean una actividad vigorosa con un alto gasto calórico. Lo que hace que unas líneas sean más vigorosas que otras es la elección de la respiración utilizada, las posturas, la duración de la estancia, la cantidad de dinámica y las transiciones utilizadas durante la clase.

Bruno Menezes disfruta de la relajación final de la clase de yoga, después de sudar mucho – Foto: Adriana Camargo

La existencia de este número de posibilidades no solo fue sorprendente, sino también un cambio de paradigma para el nutrólogo Bruno Menezes, colaborador de Eu Atleta. Acostumbrado a prácticas donde la atención se centró siempre en la respiración y más en la relajación, dice:

– Ya había practicado yoga y pensaba que se trataba de una actividad física ligera y tranquila, hasta que tuve contacto con los métodos de Superioga y Vinyasa Yoga. Me sorprendió e impresionó en la primera práctica, sudaba como en las clases de crossfit, tenía dificultad en los movimientos que involucraban equilibrio y flexibilidad e incluso los de fuerza, principalmente isométricos. En los días siguientes, tuve dolores en los músculos que ni siquiera recordaba que existieran. Salí de esta experiencia con la certeza de que este había sido el mejor ejercicio que había hecho y que sería mi práctica de por vida. Hoy veo que mi postura, respiración e incluso la calidad del sueño han mejorado. Gané músculo, perdí grasa.

Entre los diferentes tipos de yoga, ciertamente, hay al menos uno más adecuado para lo que se desea como actividad física. Si quieres un resultado estético y físico, además de incrementar tu capacidad cardiorrespiratoria, las prácticas de la modalidad elegida deben incluir dinámicas – como “Saludos al Sol” – posturas de pie, equilibrio y torsión.

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José Camarano, productor de la serie web “Search.doc”, describe el yoga desde una perspectiva espiritual.

-El Vinyasa Yoga entró en mi vida cuando salí en busca del equilibrio en un retiro en Hawaii. Sorprendentemente, se convirtió en mi actividad física diaria, porque en ella encuentro el estímulo perfecto que mezcla mucho esfuerzo físico, equilibrio y meditación en movimiento. Después de la práctica, siento un bienestar único, que me hace sentir en paz y con mi cuerpo físico muy trabajado. Vinyasa fue, para mí, mucho más allá de lo que podía imaginar cuando comencé, tomó el lugar de otras actividades físicas que solían ser parte de mi rutina, como el entrenamiento con pesas y correr.

El productor José Camarano tiene al yoga como su única actividad física diaria, reemplazando su entrenamiento con pesas y correr – Foto: Adriana Camargo

Con la mejor ejecución de movimientos y posturas se incrementa el gasto calórico y se optimiza el reclutamiento de grupos musculares. Así, los resultados comienzan a ser aún más visibles y la práctica se vuelve más eficiente. Pero esto no significa que necesitará practicar durante años para experimentar resultados. En la primera clase, el esfuerzo físico es grande, con el tiempo vendrá más flexibilidad, resistencia y un cuerpo fuerte y elegante.

¿Aún tienes dudas? Vea una lista de los métodos de yoga más dinámicos:

Ashtanga Yoga: basado en antiguas enseñanzas, fue popularizado y traído a occidente por Sri K. Pattabi Jois en los años 70. Es un estilo de yoga vigoroso que utiliza series con secuencias fijas de posturas y que combina cada movimiento con la respiración, pudiendo ser guiado por el instructor o practicado en el estilo “Mysore”, donde cada practicante sigue su propio ritmo. Es una práctica que exige mucho físicamente y en la que se suda mucho.

Vinyasa Yoga: esta práctica usa exactamente los mismos preceptos que Ashtanga, pero sin series fijas. En Vinyasa las posturas y secuencias las determina el instructor, quien equilibra el grado de exigencia de la práctica según la clase. Una clase de Vinyasa nunca será igual a otra

Bikram Yoga: En la década de los 90, Bikram Choudhury desarrolló una práctica de yoga que debería realizarse en ambientes con calefacción artificial. En Bikram Yoga debes sudar mucho. En esta práctica, como en Ashtanga Yoga, hay una secuencia fija de posturas que exige mucho de las habilidades físicas del practicante.

Yoga caliente: derivación del Bikram Yoga, en esta práctica no existe una serie fija, siendo las demás características idénticas a las del método en el que se inspiró.

Superioga: idealizada por Paulo Junqueira en los años 90, esta práctica incluye series que se caracterizan por la repetición y dinamización de posturas. Es una clase en la que se utilizan asanas básicas de yoga, lo que la hace bastante adaptable a diferentes niveles de practicantes.

Elige el que más te convenga y practica.
Namaste.

Adriana Camargo es profesora de Educación Física y Yoga, Master Trainer de Superioga, imparte clases en la aplicación BTFIT, imparte cursos y conferencias y es ex corredora de maratones. Instagram: adrianacamargo_wellness