Un nuevo Estudio brasileño publicado en la revista JAMA Internal Medicine analizaron a más de 400 mil personas para señalar los efectos de la intensidad de la actividad física en la reducción de la mortalidad por todas las causas. Según la encuesta, los participantes con una mayor proporción de actividad física vigorosa en comparación con la actividad física moderada tenían una menor mortalidad por todas las causas. Según el epidemiólogo Leandro Rezende, uno de los autores del estudio y profesor del Departamento de Medicina Preventiva de la Escola Paulista de Medicina (Unifesp), el estudio mostró que, independientemente de la intensidad (moderada o vigorosa), la actividad física se relaciona con una menor mortalidad global y, en particular, menor mortalidad por enfermedad cardiovascular y cáncer.

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La actividad física tiene un efecto positivo en la reducción de la mortalidad – Foto: iStock

– Se notó en el estudio que, por la misma cantidad de actividad física, realizar una actividad física vigorosa resulta en una mayor protección para la mortalidad general, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Entonces, si observa la misma cantidad de minutos por semana, la actividad física vigorosa protege más contra la mortalidad que la moderada. Sin embargo, el diferencial de nuestro artículo fue la forma en que miramos la variable de actividad física: en lugar de trabajar con los tradicionales minutos semanales según las diferentes intensidades, miramos la proporción de la cantidad total de actividad física, que es relacionado con una cierta intensidad – destaca Leandro Rezende.

El estudio coordinado por el Departamento de Medicina de la Escuela Paulista de Medicina de la Universidad Federal de São Paulo (EPM / UNIFESP), en alianza con la Universidad de Wuhan (China), Universidad de Santiago de Chile (Chile) y Universidad Europea Miguel de Cervantes ( España), reafirmó que la actividad física es muy beneficiosa para la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, siendo así un gran aliado de la longevidad.

En la comunidad científica son ampliamente conocidas y difundidas las recomendaciones sobre los minutos de actividad física que las personas deben acumular en una semana: 150 minutos semanales a intensidad moderada o 75 minutos semanales a intensidad vigorosa. Por ello, la investigación buscó valorar otro punto importante para la reducción de la mortalidad: la intensidad de la actividad física, ya que los beneficios en este sentido son poco conocidos.

En este sentido, los autores del estudio utilizaron datos de The National Health Interview Survey, un estudio transversal de más de 400 mil adultos, para investigar si la realización de actividades físicas de intensidad vigorosa promueve una mayor reducción de la mortalidad en comparación con las actividades físicas moderadas. Para ello, los investigadores seleccionaron solo personas físicamente activas y calcularon el porcentaje (%) de la actividad física total, con una intensidad que oscilaba entre el 0% y el 100%. En este indicador, 100% significa que los adultos realizaron solo actividad física vigorosa, mientras que 0% significa solo moderada. Los principales resultados del estudio fueron:

  • Ambas intensidades de actividad física (moderada y vigorosa) están asociadas con una menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares, cáncer y todas las causas;
  • Para la misma cantidad (volumen) semanal de actividad física, los participantes que realizaron un porcentaje más alto de actividad física total a una intensidad vigorosa tuvieron menor mortalidad. Por ejemplo, los adultos que realizaron del 50% al 75% de la actividad física semanal total a una intensidad vigorosa tuvieron una reducción del 17% en la mortalidad por todas las causas, en comparación con los adultos que realizaron solo actividades físicas de intensidad moderada.

– A partir del estudio se pudo constatar que, independientemente de la actividad física total que realices, si pones un pequeño aporte en tu semana con actividades vigorosas, esto tiende a ser beneficioso en comparación con realizar solo actividades moderadas. De esa forma, si realiza 150 minutos de actividad física moderada a la semana, será bueno, ya que reducirá varios resultados de salud y mejorará su calidad de vida. Pero si puede combinar algo de actividad moderada y algo de actividad vigorosa, esos beneficios mejorarán. – señala el profesor del Departamento de Medicina Preventiva de la Escola Paulista de Medicina (Unifesp).

Pero el seguimiento profesional es importante para que no haya excesos, que pueden tener el efecto contrario y dañar el sistema inmunológico.

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El papel del ejercicio físico en la reducción de la mortalidad

El ejercicio físico mejora la calidad de vida y las expectativas de longevidad – Foto: Istock Getty Images

Cualquier movimiento corporal realizado genera un aumento del gasto energético. Por tanto, el término actividad física se puede utilizar en un contexto muy amplio. Por ello, la profesora titular de la Universidad de São Paulo (USP) e investigadora en el campo de la fisiología del ejercicio Patrícia Chakur Brum utiliza una subcategoría de actividad física –el ejercicio– para hablar sobre el impacto que tiene mantenerse activo en la reducción de la mortalidad.

– El ejercicio físico es una actividad física que se realiza de forma planificada, estructurada y repetitiva, con el objetivo de aumentar o mantener la forma física, que tiene todo que ver con la longevidad. Una de las formas en que el ejercicio contribuye a la reducción de la mortalidad se basa en la mejora de la resistencia cardiorrespiratoria, y uno de los índices que se utilizan para verificar la capacidad cardiorrespiratoria es el consumo máximo de oxígeno. Esto, a su vez, está muy relacionado con la longevidad; es decir, existe una relación directa entre el consumo de oxígeno y la mortalidad: cuanto menor es el consumo de oxígeno, mayor es la mortalidad, es una relación inversa. Entonces, al mejorar este consumo de oxígeno, el ejercicio reduce la mortalidad por todas las causas – explica Patrícia Brum.

Además, el docente señala que si el ejercicio físico realizado se enfoca en mejorar la fuerza y ​​la resistencia muscular, el practicante también tendrá un impacto en la mortalidad, ya que se sabe que la cantidad de masa magra o músculo esquelético presente en su composición corporal está relacionado con una menor mortalidad.

– El músculo esquelético no solo se utiliza para nuestra locomoción. Tiene varias otras funciones, como proporcionar sustratos energéticos para que el cuerpo en su conjunto funcione correctamente y sea una gran fuente de proteínas. El músculo esquelético también se considera hoy un órgano endocrino. Produce lo que llamamos miosinas, que actúan sobre diversos órganos y sistemas de nuestro organismo, ayudándonos. Luego, con el ejercicio se notarán mejoras en aspectos como fuerza, masa muscular, resistencia, calidad y cantidad de músculo y capacidad cardiorrespiratoria, lo que ayuda a reducir la mortalidad – explica la investigadora en fisiología del ejercicio.

Patrícia señala que el ejercicio es muy bueno para el corazón, siendo una de sus adaptaciones la posibilidad de hacer más eficiente el órgano, haciéndolo capaz de generar el mismo flujo sanguíneo al latir menos veces, disminuyendo nuestro ritmo cardíaco. Esto es especialmente cierto si el tipo de ejercicio que se realiza es aeróbico, que involucra grandes masas musculares.

– Nuestro músculo tiene varias adaptaciones metabólicas y hormonales que el ejercicio potencia. Por tanto, la práctica física acaba trayendo beneficios que impactan directamente en la calidad de vida, la salud y la longevidad de las personas – destaca el profesor.

Intensidad física: actividad vigorosa vs moderada

Correr es un ejemplo de actividad física de gran intensidad – Foto: Istock Getty Images

Según el estudio, la actividad física vigorosa se asocia con una mayor reducción del riesgo de mortalidad en comparación con la actividad física moderada. Otros trabajos de la literatura también muestran que la realización de un ejercicio con una intensidad ligeramente superior, de forma intermitente, puede conducir a adaptaciones de mayor magnitud en el organismo.

– La actividad física vigorosa proporciona un aumento aún mayor en ese consumo máximo de oxígeno; una adaptación superior o de mayor magnitud en la contractilidad del músculo cardíaco, haciéndolo aún más eficiente, además de adaptaciones en la musculatura esquelética, que conducen a una mejor respuesta metabólica y una mayor sensibilidad a hormonas como la insulina. Entonces, el ejercicio físico vigoroso tiene una magnitud de adaptación ligeramente mayor y, por lo tanto, puede afectar este beneficio adicional. Sin embargo, vale la pena señalar que el ejercicio debe realizarse bien, preferiblemente con un seguimiento. También cabe mencionar que estos impactos fueron señalados teniendo en cuenta a una persona sana y pensando en ellos a lo largo de su vida – señala Patrícia Brum.

Es decir, incluir unos minutos de actividad física vigorosa en la rutina de entrenamiento es más que recomendable, alternando con momentos de mayor moderación, siempre y cuando no se superen los límites del propio cuerpo.



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