Se producen varios cambios en el cuerpo de la mujer durante el embarazo y deben tenerse en cuenta a la hora de planificar qué actividad física realizará durante el período. Las hormonas influyen en todo el cuerpo de la mujer con el fin de prepararla para el feto, por lo que algunos puntos son importantes y deben ser observados por el profesional al pensar en el entrenamiento de una embarazada:

1. Si la mujer embarazada tiene experiencia en entrenamiento
2. Si es tu primer embarazo
3. La etapa del embarazo (primer, segundo o tercer trimestre)

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Por supuesto, cada mujer es diferente y también lo son los embarazos. Si tienes experiencia de entrenamiento, tu cuerpo ya está adaptado al ejercicio y sabe reconocer el esfuerzo que se ejerce, así como una mujer que alguna vez estuvo embarazada sabe reconocer las transformaciones y sensaciones del embarazo. Lo que no es recomendable es pasar por estas dos adaptaciones al mismo tiempo, sobre todo en el primer trimestre.

Las mujeres embarazadas pueden y deben hacer ejercicio – Foto: iStock Getty Images

Para iniciar cualquier entrenamiento, la mujer embarazada debe tener autorización médica. Luego separé algunos puntos clave que merecen atención para que el entrenamiento sea cómodo y agradable:

– Mayor presión en pies y talones: Evite la sobrecarga axial durante un período prolongado. Posiciones alternas para sentarse y pararse.

– Rotación externa de miembros inferiores: los ejercicios de equilibrio y unilaterales se vuelven más difíciles.

– Apertura de cadera: las rodillas y los tobillos pueden sufrir el cambio de estructura. Hacer ejercicios de Kegel puede ayudar.

– Anteriorización de hombros y cabeza (aumento de cifosis): Estire más el deltoides anterior y pectoral y fortalezca más los músculos de la espalda.

– Mayor presión en la zona lumbar: glúteos y pecho alargados.

– Mayor volumen de sangre: Controle la intensidad del entrenamiento que debe ser ligero o moderado.

– Aumento de la PA (presión arterial) y FC (frecuencia cardíaca): Evite las ejecuciones conjuntas o los ejercicios compuestos.

– Mayor percepción del esfuerzo: Disminuya la carga y controle la FC.

– Respiración dificultosa: aumente el descanso entre series y evite la posición supina. No contengas la respiración.

– Relajación muscular y mayor flexibilidad: Realice ejercicios de aductores y evite el exceso de flexibilidad en las articulaciones, ya que pueden producirse dislocaciones.

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Es necesario prestar atención al volumen y la intensidad de las actividades – Foto: iStock Getty Images

Aún existen otros factores que influyen indirectamente, como la retención de líquidos, el malestar general, los vómitos, la anemia, el aumento de la frecuencia urinaria y la incidencia de infecciones urinarias.

Algunas mujeres son más sensibles que otras y los cambios no les ocurren a todos de la misma manera. Es necesario dialogar y estar atento a las situaciones para no poner en riesgo la vida de la madre y el bebé.

Lugar y hora de entrenamiento, ropa limpia sin apretar, temperatura, hidratación, riesgo de caída, duración y planificación del entrenamiento. Todo esto debe tenerse en cuenta. Los abdominales se pueden trabajar durante el embarazo mediante ejercicios de respiración e hipopresivos. Para un entrenamiento seguro y objetivo, busque un profesional de educación física.

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* La información y opiniones emitidas en este texto son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente corresponden al punto de vista de Globoesporte.com / EuAtleta.com.

Educador físico postgrado en el campo de la aptitud y la salud con 15 años de experiencia en Brasil y en el exterior. Cuenta con certificaciones internacionales como CrossFit, HIIT, Body Systems, Fisio Ball, Fit Flex. Actúa como Head Coach de CrossFit y Personal Trainer. – Foto: Arte Eu Atleta



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