Culturalmente, aprendimos que las mujeres embarazadas no deben esforzarse, que deben cuidar y cuidar de no afectar al bebé. Por supuesto, el embarazo es una condición en la que se deben redoblar los cuidados y la gestante debe supervisar su situación de salud y la del bebé. Pero tampoco es necesario que tratemos a la mujer embarazada como si estuviera enferma. Salvo casos patológicos concretos como la DHEG (enfermedad hipertensiva propia del embarazo) y el desprendimiento de placenta, en los que la mujer debe estar en reposo y en ocasiones incluso hospitalizada, la embarazada tiene muchos motivos para practicar actividad física. Incluso una mujer embarazada con diabetes gestacional puede realizar actividad física, siendo el ejercicio, junto con la dieta adecuada, uno de los principales tratamientos de la diabetes, facilitando la captación de glucosa en sangre por otra vía, que es independiente de la insulina. El entrenamiento de Pilates tiene numerosos beneficios para las mujeres embarazadas:

Pilates ofrece a las embarazadas beneficios en términos de musculatura, respiración, columna vertebral y perineo, entre otros – Foto: Istock Getty Images

  1. Conciencia corporal: dado que el cuerpo de la mujer embarazada está en constante cambio, el trabajo de conciencia corporal es fundamental para que la mujer entre en contacto con su propio cuerpo y aprenda a reconocer sus cambios;
  2. Equilibrar: con el aumento de peso corporal y la proyección de la barriga, el centro de gravedad de la embarazada avanza, aumentando la demanda muscular para mantener el equilibrio;
  3. Respiración: Pilates trabaja mucho con la respiración con aumento de la excursión lateral de las costillas, que es fundamental para las mujeres embarazadas, ya que la excursión de su diafragma está en desventaja, ya que el feto está justo debajo. Además, con la presencia del bebé, se reduce el espacio de varios órganos vitales, incluido el de los pulmones, y el entrenamiento respiratorio es muy importante. Esto también ayuda en el momento del parto, donde la respiración es muy importante para la expulsión del bebé;
  4. Fortalecer, estirar y relajar los músculos del perineo: Pilates cuenta con excelentes ejercicios para el trabajo del perineo, y este debe dividirse según la etapa del embarazo en la que se encuentre la mujer. En los primeros meses se debe realizar el fortalecimiento de la musculatura perineal, ya que el peso en la región será mayor y el riesgo de incontinencia urinaria es grande. Además, es necesario un perineo fuerte para “sostener” al bebé. En el último mes, más cerca de la fecha estimada del parto, se deben introducir ejercicios de estiramiento y relajación del perineo para facilitar el paso del bebé durante el parto;
  5. Estabilidad de la columna y otras articulaciones y disminución del dolor lumbar: Debido a la alteración del centro de gravedad, el peso del bebé y la acción de la relaxina (hormona que relaja los ligamentos, aflojándolos), la gestante presenta mayor inestabilidad en sus articulaciones, especialmente en la zona lumbar. Pilates puede trabajar para estabilizar estas articulaciones. El uso del músculo transverso del abdomen, muy solicitado en pilates, es el factor principal para estabilizar la columna y puede reducir el dolor lumbar, muy común en mujeres embarazadas;
  6. Fortalecimiento y resistencia de miembros inferiores y superiores: a medida que aumenta el peso de la embarazada, necesita fuerza y ​​resistencia en las extremidades inferiores para todas las tareas del día a día, incluso para caminar y estar de pie. La fuerza de las extremidades superiores será fundamental después del parto para sostener al bebé. Además, considerando que la lactancia materna dura al menos 30 minutos y ocurre cada 3 horas, los brazos de la madre deben ser resistentes para soportar el peso del bebé durante este período;
  7. Estabilización de la escápula: debido a la lactancia y al aumento de peso de los senos, la estabilización escapular es esencial para las mujeres embarazadas;
  8. Puerperio: después del parto, los músculos abdominales de la mujer, que se estiraron durante el embarazo, deben estimularse para que vuelvan a su función. Lo mismo ocurre con el perineo, que se dilata y está muy distendido durante el parto normal. Además, después de que nace el bebé, hay un cambio abrupto en el peso y el centro de gravedad de la mujer, lo que requiere un trabajo de equilibrio y conciencia corporal nuevamente.

A pesar de estos beneficios, tenemos que asegurarnos de que la mujer embarazada pueda hacer ejercicio y es fundamental un seguimiento frecuente con el médico. La presión arterial de la mujer embarazada también debe medirse antes y después de todas las clases. Por ello, vemos la importancia de elegir bien al profesional que trabajará en pilates, ya que debe tener la preparación y los conocimientos adecuados para afrontar las peculiaridades de la embarazada.

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